No hubo un momento exacto en el que pudiera decir que lo entendí, ni una escena reveladora que justificara retrospectivamente la sensación persistente de desplazamiento que comenzó a instalarse en mí después de aquella discusión que Zoe había observado con tanta atención. Lo que ocurrió fue más lento, casi orgánico, como si la realidad hubiera empezado a moverse apenas unos milímetros fuera de su eje habitual y nosotros fuéramos los últimos en notar que el equilibrio anterior ya no existía. Dur