Mundo ficciónIniciar sesiónZOE
Me alejé de él como si me quemara. Como si mi cuerpo supiera lo que mi mente aún se resistía a aceptar: que amarlo seguía siendo el arma más peligrosa. La casa se sentía ajena, como si cada pasillo hubiese sido construido para asfixiarme. Caminé sin rumbo hasta encerrar mi rabia en la única celda que podía controlar: una habitación vac






