244. Volviendo a la calma
Nuria
Ya hacía semanas desde que la Eclipse había caído. Semanas desde que Diana fue enterrada bajo sus propios escombros. Desde que Johan... desde que todo se derrumbó para renacer.
Pero el vacío no desapareció.
Porque él todavía estaba ahí. Pequeño. Inocente. Solo en algún lugar del mundo.
Malik.
El nombre que nadie más se atrevía a repetir en voz alta.
Habíamos rastreado bosques, aldeas, rutas comerciales, puertos clandestinos. Nada. Ningún rastro. Ninguna huella.
Era como si el mundo se lo