Nuria
Doce años después
El cielo sobre la colina de la Manada Suprema estaba pintado en tonos dorados, como si el universo hubiera elegido esa tarde para inclinarse ante nuestra historia.
El viento soplaba suave, llevando consigo el olor del bosque, de la vida… y de la eternidad.
A mi alrededor, el claro principal estaba lleno. Cada lobo, cada amigo, cada rostro conocido llevaba en sus ojos una mezcla de orgullo y emoción. Era el fin de un ciclo. Y el comienzo de otro.
Mis ojos buscaron entre l