443. Mi legado
Stefanos
El viento de esa tarde traía un dulce aroma a pastel recién horneado, flores frescas y lazos de familia. El jardín de la mansión, antes escenario de tantos entrenamientos y conflictos, ahora estaba cubierto de cintas, globos flotando tímidamente bajo el cielo despejado, como si incluso los dioses hubieran decidido dar una tregua a nuestra historia.
Todo estaba perfectamente caótico.
Mis ojos siguieron los pasos ligeros de Akio y Romeo, corriendo de un lado a otro, riendo a carcajadas c