439. Mi destino
Kiara
Me desperté con todo el cuerpo dolorido… pero era un dolor bueno.
Un recuerdo vivo de lo que había sucedido allí, entre esas sábanas. Mi loba ronroneaba satisfecha dentro de mí, como si finalmente hubiera encontrado lo que siempre buscó. La marca aún palpitaba en mi cuello, con un calor tibio y constante, como un recordatorio silencioso.
Solté un suspiro soñoliento, estirándome como una gata perezosa, hasta darme cuenta de que la cama estaba vacía a mi lado. Me senté despacio, las sábanas