Mundo ficciónIniciar sesiónEl eco de la puerta cerrándose tras Dante todavía vibraba en las paredes de granito cuando Elara se dejó caer contra la madera fría. El silencio de la torre era más pesado que cualquier grito. Afuera, el Mar del Norte bramaba como una bestia hambrienta, pero dentro de ella, el vacío era absoluto. Había visto a Camila. Había visto su reflejo maligno en la oscuridad de los acantilados, y la certeza de que nadie —ni siquiera el hombre que afirmaba poseer cada átomo de su cuerpo— le creía, era un







