La ala médica dentro de la mansión Vance operaba con la precisión de un reloj suizo, un entorno de asepsia y silencio que Elara utilizaba como escudo. Bajo su identidad de Olivia Ríos, pasaba las mañanas monitoreando la respuesta celular de Eleonora al nuevo tratamiento. El ambiente era profesional, distante y gélido, justo como ella necesitaba que fuera después del incendio que casi se desata en la biblioteca.
Dante no le dirigía la palabra más allá de lo estrictamente necesario. Se limitab