La luz del amanecer no trajo paz a la mansión Vance; trajo el inicio de una guerra de nervios que hizo vibrar los cimientos de mármol bajo una tensión asfixiante. El sol de la mañana, de un tono naranja pálido y carente de calor, comenzó a filtrarse por los pesados ventanales de la suite principal, revelando las partículas de polvo que flotaban en el aire como testigos silenciosos de una vigilia que llegaba a su fin.
Dante se despertó mucho antes de que el sol terminara de lamer los cristale