El nivel -4 de Vance Enterprises no era un lugar diseñado para los seres vivos. Era el cementerio de papel de un imperio, un laberinto de estanterías metálicas que se elevaban hacia un techo de concreto desnudo, donde las tuberías de refrigeración siseaban como serpientes de acero. El aire, denso y cargado de un polvo que sabía a tiempo estancado, se filtraba en los pulmones de Elara con cada respiración entrecortada.
Estaba sola. El chasquido metálico de la puerta al cerrarse bajo el mando