No pude pensar en otra cosa. Concentrarme me costaba demasiado y ese malestar en el estómago no se quitaba. Recordarlo con esa mujer en el restaurante lo hacía peor.
«Quizás no le interese ir a una fiesta llena de universitarios» fue la primera excusa que pensé.
«Pero si es dueño de clubes nocturnos, claramente es porque ese ambiente de fiesta le gusta. Y aún más si hay muchas chicas en bikini derritiéndose por él» la primera contradicción.
Así fue mi día, lleno de pensamientos e ideas debatié