HARPER
—Sabes, vas a volverme loca, Melisa —dije mientras tomaba asiento en la única mesa vacía de la cafetería.
—Te lo suplico, solo cuéntame un poco más —insistió, sentándose frente a mí.
—Me llamaste el domingo a las siete de la mañana para que te contara todo lo que había pasado en el restaurante. Ya te lo dije todo.
—¿Y qué más podía hacer? —preguntó, cruzándose de brazos—. No pude dormir después de que me enviaste mi video acompañado de ese mensaje diciendo que Dante estuvo en el restaura