HARPER
Sus palabras fueron un susurro demasiado bajo. Pero él no dejaba de sonreír, incluso era contagiosa la manera tan espontánea en que lo hacía.
Fruncí el ceño confundida y reí bajo, algo nerviosa.
—¿Cómo? —inquirí, insegura de haber escuchado bien.
Él rió, soltando mi mano para llevar la suya a la nuca.
—Quise decir que es muy grato conocer al fin a una chica tan hermosa.
—G-gracias… —murmuré con timidez, y me giré hacia los asientos sin añadir nada más.
—Espero volver a verte —dijo detrás