El ambiente del casino era glamoroso, los clientes apostaban fuerte, los dólares corrían de mano a mano, los trajes y los vestidos costosos lucían en todo su esplendor, el fino alcohol no dejaba de correr por la mesas y las manos de los distinguidos clientes, Santiago seguía fanfarroneando tratando de hacer sentir mal a Rafaela, quería mostrarle cuánto la despreciaba, y que estaba feliz con su mejor amiga Samantha, cuándo Rafaela estaba apunto de responderle se escuchó una gruesa voz.
—No es mu