Los alfas Ferragamo llegaron apurados a su enorme mansión, cada uno llevaba presente encontrar a su luna y a sus cachorros
El aven fénix Tharius, se apresuró a la habitación que les habían dado para hospedarlos, ahí encontró a su amada Isobel, ella estaba muy cansada, el embarazo y la batalla la habían dejado agotada, el pequeño avecilla, se encontraba en la alfombra jugando con unos muñecos de acción, apenas el niño vió a su padre corrió a su encuentro
— ¡Papá! qué bueno que ya llegaste, mamá