Rafaela al llegar la mansión Almanza pudo notar que se sentía mucho mejor de como salió, su herida no dolía más y la infección que sus defensas no pudieron combatir ya no estaba, la mafiosa atribuyó todo a qué era fuerte y que su organismo había combatido sus malestares, recordó que en la oficina de Bruno Ferragamo sintió un sabor metálico en su boca, Rafaela no supo que era la sangre de su Alfa la que la sano
Adriano después de que le sacarán las balas que para él no eran mortales, sano de la