Bruna gritaba que la bajara, pero Vladimir, parecía no escucharla, seguía llevándola en sus brazos sin soltarla ni siquiera un poco, tenía años de no verla, cuándo era pequeña siempre era obediente y linda, nunca discutía por nada con él, ahora parecía que se le había metido el demonio
¡Bajame de inmediato, necesito regresar con mis padres! ¿Qué no vez que los están atacando? ¡si algo les pasa ni me lo perdonaré!
¡Basta, Bruna! tus padres están bien, te traje aquí para protegerte del ataque, p