Al día siguiente Vladimir bajó al despacho, después de quedarse por quién sabe cuánto tiempo observando el rostro sonrojado de Bruna, sus sensuales labios hinchados por besarlo, le parecían encantadores, el vampiro dejó escapar un suspiro, todo el tiempo que había esperado a que su reina florecita en una bella mujer , había valido la pena
El vampiro, sabía lo que se le venía de Bruno, ese lobo si que era demasiado celoso y controlador, no había permitido que se le acercara a Bruna desde que tení