Después de calmarse un poco, Bruna salió del tocador de su cuarto, le extrañó ver el gran ventanal abierto, las finas cortinas eran movidas por el viento de un lado a otro, a la bella Alfa le pareció ver una figura en el balcón, un poco temeroso e indecisa, caminó hasta ahí
De espaldas de encontraba un hombre vestido en un elegante traje gris oscuro, en la mano llevaba un cigarrillo encendido, la figura del extraño y toda esa aura poderosa la llamaba, su loba interior, Marina, saltaba de un lado