En la habitación del hospital donde se encontraba su luna y su hija, el Alfa Mariano, se plantó y no se separaba de ellas para nada, incluso ordenó que le llevarán la comida al cuarto, no les quitaba los ojos de encima a su reina y a su princesa, pero había algo que lo tenía molesto y que por más que quería no se le salía de la cabeza
— Entonces, ¿me vas a decir quién es el hombre que te tomaba de la mano cuando estabas dando a Luz a mi cachorra, Esmeralda? — preguntona el Alfa, mientras se llev