El día llegó
Ariana Prescott
Fue una madrugada fría, de esas en que el silencio parece más pesado que nunca.
Me despertó un dolor distinto, profundo, punzante, que no se parecía a las contracciones falsas que ya conocía. Intenté cambiar de posición, respirar hondo, convencerme de que solo era otra molestia pasajera. Pero entonces lo sentí: un líquido tibio escurriéndose p