Semanas largas
Ariana Prescott
Los últimos meses del embarazo parecían una eternidad.
Cada día era una montaña rusa entre la ilusión, el cansancio y un miedo que nunca terminaba de soltarse de mi pecho.
Mi espalda se quejaba con cada paso, mis pies parecían globos a punto de estallar y cualquier cosa, por mínima que fuera, me arrancaba lágrimas. Si veía a una madre con su hijo en brazos en la