Nota: Ofrezco una versión revisada de este capítulo, con mayor profundidad y evitando la repetición de patrones anteriores.
La primavera de 2065 trajo consigo un viento nuevo al fiordo.
No era un viento físico, sino algo que se movía en el aire, en la luz, en la forma en que el árbol de las historias susurraba con más intensidad. Alma lo sintió antes que nadie. Con sus cuatro años, había desarrollado una sensibilidad que asombraba incluso a Lena.
—Algo viene —dijo una tarde, mientras jugaba jun