El verano de 2057 fue el más mágico que el fiordo había visto en décadas.
Después de la aparición de la puerta de luz y la bendición de los antepasados, algo había cambiado en el aire. Los colores eran más vivos, los sonidos más nítidos, y los niños... los niños parecían flotar en una dimensión diferente.
Lena, con once años, se había convertido en la guía natural de los más pequeños. El pequeño Erik, con tres, la seguía a todas partes como un cachorro. Lukas, con cinco, y Nils, con ocho, compl