El invierno de 2057 fue el más largo que Lena recordaba.
Con Erik de vuelta en Upsala, la cabaña del bosque parecía más silenciosa, más vacía. Pero Lena no estaba sola. Los niños —el pequeño Erik, Lukas y Nils— la visitaban a menudo, y juntos exploraban los límites de sus dones.
—¿Qué ves hoy? —preguntaba Lena al pequeño Erik, mientras paseaban por el bosque nevado.
—Veo una puerta —respondía el niño, con sus cuatro años—. Pequeña. Detrás de las montañas.
—¿Detrás de qué montañas?
—Las del fior