El ritmo de mi corazón se aceleró, pero mantuve la misma velocidad al caminar. No corras. No demuestres que sabes. Las lecciones de las calles volvían. El vehículo, una furgoneta utilitaria oscura sin distintivos, mantenía una distancia de unos veinte metros, sus faros bajos pintando de amarillo pálido la acera frente a mí.
Podía ser una coincidencia. Un repartidor nocturno. Pero en este barrio, a esta hora, las coincidencias eran armas cargadas.
Doblé bruscamente por el próximo callejón, un pa