Emily era de esas chicas que nunca dejaba nada al azar, ni en los negocios y mucho menos cuando se trataba de Gabriel. Jamás se daba por vencida y nunca aceptaba un "no" por respuesta.
Frente al tocador de su habitación, se miraba en el espejo admirando su belleza, ella lo sabía, todos lo sabían, excepto uno. Gabriel parecía no importarle cuán hermosa fuera y cuán buen cuerpo tuviera, algo que a ella le irritaba, no ser suficiente para él.
Su mente volaba imaginando un futuro en los brazos