—Leonor… —dijo él, bajo, ronco—, te juro que pensé que nunca iba a tener otra oportunidad de estar aquí, así, contigo.
Ella sintió un escalofrío recorrerle la espalda y sin pensarlo lo abrazó.
Los brazos de él la envolvieron de inmediato, como si hubiera estado esperando ese momento desde siempre.
Una mezcla de claro, refugio y amor.
—Nunca dejé de quererte —dijo ella con la voz hundida contra su cabello—. Me mentí muchas veces, pero no pude olvidarte, nunca.
Leonor lo miró directo a los ojo