En casa de Gabriel todo estaba en completo silencio. Sus padres permanecían en la sala de estar: su padre leia el periódico como ers ya una costumbre y su madre veía una revista de entretenimiento.
—Qué curioso —dijo la madre de Gabriel —. No hay nada interesante que leer hoy, no hay nada nuevo, leí lo mismo que la revista de ayer
—Esas revistas son chismes, deberías leer otra cosa. Un libro o el periódico —Sugirió el Señor.
El reloj del pasillo marcaba las diez de la mañana, y la madre