Los ojos de Gabriel permanecían sobre Leonor, estaba a la espera de una respuesta, a pesar de que no había pedido una.
Su pecho subía y bajaba con fuerza. Había escuchado las acusaciones de Emily, y aunque no quería creerle… algo en la expresión de Leonor lo estaba destrozando.
—Dime que no es verdad —murmuró, con la voz tan baja que apenas era audible —. Dime que no es cierto.
Leonor guardó silencio ante el dolor que estaba sintiendo al ver a Gabriel en ese estado. Pero Emily lo aprovechó, su