Emily estaba incrédula. No podía creer en las palabras del investigador. Era imposible, casi cruel qué Leonor y Elena fueran la misma persona. Lo último que había escuchado en la reunión de compañeros era que Elana había muerto hacia ya algún tiempo. Y ahora escuchar que era Leonor, no podía digerirlo.
—¿Son la misma persona? —cuestionó nuevamente —. ¿Estás seguro de ello?
El investigador no respondió de inmediato. Sus ojos se clavaron en ella con una calma que asfixiaba. Luego, asintió despa