Detuve el coche en lo que parecía ser el centro de la ciudad. El sol ya había salido y muchas personas caminaban de un lado a otro, bajé y tomé una respiración profunda mientras mi corazón comenzaba a recuperar su ritmo normal, miré hacia mi alrededor, ninguno de los hombre de mi padre me había seguido, logré perderlos gracias a un camión quince minutos antes de llegar aquí.
Decidí bajar del auto y caminar un poco por el lugar. Había detenido el coche frente a una tienda de dulces y el olor era