Mundo ficciónIniciar sesiónIsabella había descubierto que los jardines del palacio al amanecer poseían una cualidad casi mágica. El rocío cubría los pétalos de las rosas como diminutos diamantes, y el aire matutino llevaba consigo el aroma a jazmín mezclado con el pan recién horneado que venía de las cocinas. Era el único momento del día en que podía caminar sin que algún sirviente apareciera de la nada para "asisti







