Mundo ficciónIniciar sesiónAdrian
La firma del contrato fue una victoria. Lo supe en el instante exacto en que Valeria estampó su nombre con rabia contenida y los labios apretados. Parecía querer clavarse el bolígrafo en la mano antes que rendirse, y sin embargo, lo hizo. No porque confiara en mí —todavía no hemos llegado tan lejos—, sino porque el orgullo es una fuerza poderosa&hel







