Mundo de ficçãoIniciar sessãoValeria
El beso aún me ardía en los labios, y no precisamente por placer. Fue una declaración de guerra. Un recordatorio público de a quién “pertenecía” ahora. Y si bien los flashes de las cámaras se apagaron, el eco de ese momento seguía en mi cabeza como una canción pegajosa que no pedí escuchar.







