Liam camina de un lado a otro del departamento como una fiera enjaulada. Con los puños apretados y el ceño fruncido, con pasos erráticos, frenéticos, desgastados por la ansiedad. El sudor le perla la frente y sus manos tiemblan, aferradas a una botella de cerveza medio vacía.
En la televisión, la noticia de la gran boda ocupa todos los titulares. –Hoy, en exclusiva, desde la Parroquia de San Elías, la boda más esperada del año: Amara Laveau está a punto de unir sus vidas en sagrado matrimonio…