Amara apenas recuerda cómo llega a la empresa esa mañana, porque desde el instante en que abre los ojos y vuelve a escuchar en su memoria el eco del portazo con el que Liam abandonó la casa la noche anterior, todo dentro de su cabeza comienza a girar con una velocidad que no le permite pensar con claridad, y lo único que permanece firme entre el caos de emociones es una certeza feroz que arde como una llama en el pecho: alguien está manipulando cada pieza de esta tragedia, alguien ha decidido d