El médico finalmente entra con expresión concentrada, una carpeta bajo el brazo y esa forma particular de caminar que tienen quienes ya vienen decidiendo qué palabras usar para no romper a la gente, pero también para no mentirles. Liam lo ve acercarse y siente que el cuerpo entero se le tensa, como si cada músculo se preparara para una noticia que va a partirlo en dos, y aun así se obliga a no moverse, a no pedirle que hable más rápido, a no gritarle que no le importe la calma, porque la calma,