La doctora la mira con cuidado, como si midiera si es mejor decirlo ahora o esperar a que Liam esté presente, pero Amara está ahí, sufriendo, y la doctora entiende que la verdad no se puede posponer.
–Elena –dice, pronunciando su nombre con un respeto que la rompe. – Lo que está pasando es que su embarazo no es de un solo bebé.
Amara se queda inmóvil.
–¿Cómo…? –pregunta, y la voz le sale hueca. – ¿Qué quiere decir?
La doctora respira hondo, y entonces lo suelta por completo, sin medias tintas.