La casa aparece al final de un camino de tierra angosto, irregular, rodeado de árboles demasiado altos y demasiado juntos, como si la naturaleza misma hubiera decidido cerrar filas alrededor de ese punto exacto del mundo. No hay cercos visibles ni carteles. No hay señales de advertencia. No parece un escondite. No parece una trampa. No parece una escena del crimen.
Y ese es el verdadero problema.
La casa parece normal. Silenciosa. Casi tranquila. Una construcción sencilla, aislada, con una ga