Narra Liam
Horas después me encuentro manejando, llevando a Astrid a una reunión que tiene con sus amigas, y aunque el trayecto es aparentemente normal, hay algo en el ambiente que no se siente igual, porque ella va en completo silencio, con la mirada fija en la ventana, el cuerpo tenso, los brazos cruzados y una expresión dura que no logro descifrar, y aunque sé que no debería meterme, aunque sé perfectamente cuál es mi rol y cuáles son los límites de mi trabajo, no puedo evitar preocuparme por su accionar de hace un rato, por la forma en que salió del despacho de su padre, por la rigidez de sus movimientos, por esa frialdad repentina que no es habitual en ella, por esa distancia emocional que se instaló de golpe y que no logro comprender del todo.
La observo por el espejo retrovisor varias veces, sin que ella lo note, intentando entender qué está pasando por su cabeza, porque no parece enojada conmigo, pero tampoco parece tranquila, y esa combinación me genera una incomodidad difíci