Denayt.
Día 4 – Cannes
Cuatro malditos días y ya había considerado, con total seriedad, saltar por la borda. Mi cabeza estaba empezando a jugar sucio. Las estupideces que salían de mi boca, la maldita curiosidad cada vez se hacía más grande y peligrosa.
Una cosa era soportar a Vincent.
Otra muy distinta era aguantar a Vincent más Abigail más Crane. La ecuación era letal. Ya no sabía qué era peor: las noches demasiado intensas o los amaneceres que llegaban sin darme tregua. Tal vez era el balan