Vincent.
Era imposible no notarla. Maldita sea, imaginé ese vestido en el suelo de todos los lugares posibles. No se acercó, la vi llevarse una copa a los labios. Pensé que era agua como siempre, pero luego me di cuenta que la esposa de Blackwood tomaba lo mismo.
Mier-da.
Minutos después noté un cambio. La forma en que se movía, la manera en que reía. El brillo distinto en sus ojos que fui incapaz de entender, ella no me dejó. El licor la había vuelto… visible o quizás era ese maldito vestido