Vincent.
Viernes en la noche.
Estaba en la sala revisando mi móvil. La verdad era que intentaba engañar al tiempo. Desde que esa pequeña bacteria irrumpió en mi casa, los segundos parecían correr en direcciones distintas, y eso me desagradaba mucho.
Un sonido en particular interrumpió mi fingida concentración: el eco de unos tacones sobre el piso de mármol. Levanté la vista, con desgano. No quería hacerlo… pero lo hice.
Lo primero que noté fueron los tacones altos, rojos. Ya no parecía un c