No sabía por qué había subido allí.
Tal vez para recordar. Castigarme.
O simplemente porque en el fondo… la extrañaba, pero no me gustaba admitirlo. No me gustaba sentir, porque sentir solo te hace débil. Mis ojos recorrieron los estantes, todos repletos de libros. Miles. El tipo de libros que no se compran al azar. Estaban ordenados por género, por autor, por idioma. Mientras caminaba entre los estantes rocé con los dedos el lomo de varios libros. Reconocí algunos títulos que jamás me interes