Capítulo 34

La miré con el ceño fruncido, molesto, dispuesto a apartarla. Pero me detuve.

Porque algo en su rostro; ese desconcierto brutal, el miedo, esa forma en que los ojos se le aguaban mientras respiraba entrecortado, no era una actuación. No era drama. Era real.

Cerré la mandíbula y apreté los dientes.

—Respira —le ordené con voz baja, firme.

Ella apenas me escuchaba, enterró más los dedos en mi brazo.

—Mírame —dije, al tiempo que levanté su rostro con dos dedos bajo su barbilla.

Sus ojos humedeci
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App