Horas más tarde, la tarde caía sobre Milán. Carmen estaba en su habitación, terminando de vestirse. Había elegido un vestido de noche color verde esmeralda profundo, de terciopelo, con un escote en la espalda que era elegante y atrevido a la vez. El verde contrastaba con sus ojos y con su habitual negro, una concesión al entorno italiano.
Al salir al salón principal de la suite, encontró a Fernando ajustándose el corbata de su esmoquin. Él sonrió al verla.
—Estás espectacular. Los Moretti firma