El Mercedes blindado de Nicolás derrapó sobre la grava a la entrada del penal, levantando una nube de polvo que se mezcló instantáneamente con el humo negro que vomitaba el edificio principal.
No hubo necesidad de explicaciones. El infierno se había desatado en "El Muro".
Ferrán, previsor como una serpiente acorralada, había activado su seguro de vida. Al no recibir la llamada de confirmación a la hora pactada, sus sicarios infiltrados —guardias corruptos y reclusas pagadas— habían iniciado el