Capítulo 8 Tiro del gatillo.
Marco suspiró, un sonido cansado que llenó la habitación. Bajó un poco el arma, pero sin dejar de apuntar a Valentina.
—Lo siento —dijo, sin cambiar el tono—. No te deseo ningún mal. Pero ya sabes cómo funciona esto. Él habló. Yo obedezco. Y entonces…
Tiro del gatillo.
De pronto, todo sucedió demasiado rápido. Una mano fuerte y firme surgió desde la penumbra y, en un solo movimiento, arrebató el arma de las manos de Marcos. Era Nicolás, el jefe, cuya presencia imponía respeto y miedo a partes i