Mientras tanto, en el mundo exterior, los sabuesos de Nicolás trabajaban.
Con recursos ilimitados, los investigadores desarmaron la identidad de "Valentina Martínez". Viajaron a pueblos fronterizos, sobornaron a funcionarios del registro civil y hackearon bases de datos olvidadas.
Lo que encontraron fue desconcertante: nada.
Valentina Martínez no existía. Su número de seguridad social pertenecía a una mujer fallecida en 1990. Su certificado de nacimiento era una falsificación maestra. No había